Verástegui Enrique – Profecía de las rosas (fragmento)

Enrique Fidel Verástegui Peláez s‑a născut la 24 aprilie 1950 în Lima, Peru și a decedat la 27 iulie 2018 tot în Lima. A fost unul dintre cei mai importanți poeți, eseiști și romancieri peruani ai ultimei jumătăți de secol XX, cu o activitate literară extrem de variată și influentă în întreaga literatură latino‑americană.

Verástegui a făcut parte din Movimiento Hora Zero, un grup poetic esențial pentru poezia peruană contemporană, alături de autori precum Jorge Pimentel și Carmen Ollé. A debutat în 1971 cu volumul En los extramuros del mundo, care l‑a stabilit rapid ca voce distinctă și inovatoare.

Opera sa cuprinde poezie, proză, eseuri filosofice și experimentări interdisciplinare, uneori combinând matematica și filosofia, în căutări poetice originale. A fost distins cu burse și omagii internaționale, a participat la importante festivaluri de poezie și a fost recunoscut ca o figură cheie în cultura poetică hispanică.

Verástegui rămâne apreciat pentru energia sa creativă, pentru modul în care a înfluențat generații de poeți și pentru contribuțiile sale la teoria și practica poeziei moderne. (Sursă Wikipedia)

Profecía de las rosas

(Fragmento)

 No hay grandes naciones en el mundo moderno
que no surgieran como un pabellón de belleza en el alba elevándose
sobre sangre, carne quemada, huesos molidos,
y metralla. No hay un muchacho alocado sin el clavicordio
de su patria por quien combatir, o rasgarse
la carne furiosa mientras se arranca un fruto al verano
y uno va allí correteando contra la soledad
o la inhumanidad cuando la lluvia ha ido engredando
un pasto verde furioso en rocas primaverales.
Y todo lo que uno ha amado —su tierra como este cielo donde vuelan
mis ojos
y sus noches sublimes
como un incendio de lirios en lo alto de un cerro,
espléndida laguna encantada, huacas de barro y piedra donde
ramas de viñedos se extienden floreciendo hermosos como toda
bondad cuando uno sueña un verso
en lo hondo de un bosque de manzanos silvestres
y ya no posee sino lo que uno ha sido y será́ —tierra como
llamaradas de gladiolos anaranjados
con alondras cuyo corazón palpita en tus ojos
y yo he sentido entonces una fuerza que viene,
como el ayer, de un mañana liberado en mi mente donde sol
y luna se aliaban
y fuego y mar, esta terca belleza
de no haber podido aún resistirse a lo bello
ni a la bendición de amar un gran país que nació
a fuego y a sangre, Tahuantisuyu, Túpac Amaru,
guerra de la independencia como puños y hoces segando
el pescuezo de encomenderos inquisidores virreyes
                      y esto es lo que hemos amado
y ha perdurado en el centro de esta sangre que no es monumento
              olvidado —con verjas,
ofrenda de flores pusilánimes— sino impulso
y magnificencia, historia: ríos de lava y horcas donde se
balancea ahora el fantasma
de quienes se autollamaron padres de la patria,
terratenientes, obispos simoníacos, banqueros que son leña
quemada,
azufre en la puerta de sus comercios cerrados
y allí donde lo que hoy es quietud, pasto de parque,
fue rabia y carne descoyuntada, sablazos,
hombres comiéndose una descarga de pólvora antes
de perderse esta dicha de ver a sus hijos posesionados
como alondras en una primavera arrogante.
Y no hay grandes naciones que no surgieran
tumultuosamente violentas, turbas o masas hambrientas sacudiendo la
madrugada de un libro de visionarios insomnes porque lo que hoy es esta
belleza en el cielo es el coraje
                                       que pudo engendrarlo.

(Din volumul Taki Onqoy)